cómo trabajar la inteligencia emocional en los niños

DESDE DOCTORALIA

Victoria Martin Jimenez - Doctoralia.es

DESDE MUNDOPSICÓLOGOS

La importancia de la inteligencia emocional en los niños

Es fundamental potenciar la inteligencia emocional en los niños, ya que les va a permitir desarrollarse y ser adultos con mayor capacidad para afrontar los retos y dificultades con los que nos encontramos a lo largo de nuestra vida. Sin embargo, hasta hace muy poco tiempo ha sido la gran olvidada de la educación. Enseñamos a los niños a leer, a escribir, a sumar, pero no les enseñamos a identificar y manejar sus emociones. Desarrollar la inteligencia emocional en los niños, no es una tarea complicada y puede ayudarles mucho en un fututo

Cómo trabajar la inteligencia emocional en los niños

¿Qué estoy sintiendo?

Lo primero que tenemos que conseguir es que aprendan a identificar las emociones, tanto las emociones propias que ellos están experimentando, como que tengan la capacidad de identificar las emociones que están experimentando los demás.

Se sienten llenos de sensaciones y emociones que no saben muy bien qué son, solamente que es son muy intensas. Cada emoción es diferente y es importante que sepan identificarla y ponerle nombre, ayúdale a identificarlas. Cuando el niño experimenta una emoción, dile qué emoción es, explícale que está enfadado, triste, alegre, frustrado y márcale cuales son las sensaciones que se corresponden con esa emoción, sensaciones que ellos experimentan en su propio cuerpo, de esta forma irá aprendiendo a identificarlas.

Una vez que están identificadas las emociones tenemos que enseñarle a que sea capaz de expresar lo que siente con palabras. Cuando notes que su estado de ánimo ha cambiado, ayúdale a expresarlo, puedes hacerle preguntas con dos alternativas: ¿estás triste o enfadado?, ¿estás contento o sorprendido? Tenemos que hacerle entender que es importante saber lo que estamos sintiendo y que los demás también lo sepan. Si somos capaces de expresar de manera adecuada lo que estamos sintiendo esto nos va a permitir pensar y actuar de la manera más adecuada en cada situación. Cuando compartimos nuestras emociones, nos sentimos mejor y los demás pueden ayudarnos.

¿Por qué me siento así?

Ya hemos dado dos grandes pasos: identificar y expresar las emociones. Tenemos que seguir ayudándoles, dado que el mundo infantil es un poco inconexo y les cuesta establecer relaciones causa- efecto, sobre todo a los más pequeños, debemos motivarles a encontrar la causa de su emoción. Explicarles que se sienten contentos, o enfadados por algo que ha sucedido, de este modo empiezan a colocar las emociones en relación a diferentes situaciones. Esto les va a ser de gran utilidad en su vida de adulto.

¿Cómo gestiono esta emoción?

No es suficiente con que sepan identificar, expresar y conocer la causa de su emoción, tenemos que dar un último paso muy importante. Una vez que identifico que estoy triste, soy capaz de expresarlo y reconozco la situación que me lo ha producido… ¿qué hago con esa emoción?, un último paso tenemos que dotar a nuestros hijos de una serie de habilidades con las que van a ser capaces de controlar y regular esas emociones sin evitarlas, pero tampoco exagerándolas. La primera reacción como padres es decirles a los niños que no hay razón para sentirse enfadado, que no deben tener miedo… pero para desarrollar su inteligencia emocional, tenemos que hacer todo lo contrario. Déjale que experimente la emoción, que acepte que aparece, ponte en su lugar, de esta forma le demuestras que comprendes lo que siente y que lo aceptas.

Aprender a identificar, expresar, justificar y regular las emociones favorece la comunicación del niño, tanto con sus padres, sus profesores como con sus iguales, así como la empatía.

Psicología Victoria Martín